Resulta difícil reconocer que se está pasando por un mal momento, en especial para alguien que está acostumbrada a decir siempre que está bien y que es fuerte. Yo no acostumbro a llorar más que a escondidas y con el mayor de los silencios posibles. Podría pensarse que eso es de gente fuerte, pero no, en realidad es de reprimidos. Y es por reprimida que me enfermo tanto. Por andar escapando, por cobarde, por evadir que el techo se me viene encima y seguir haciendo como que aquí no pasa nada. Es más fácil huir ocupando el tiempo y la mente con otras cosas, olvidarse de los problemas muriendo de risa, minimizando todo hasta hacerlo pasar por cosas estúpidas, pero eso no los hace desaparecer. Esas pequeñas heridas no son tan pequeñas, esos malestares anímicos, no son imaginarios, esas carencias afectivas no desaparecen ocupándose de las del resto. Ya me lo dijeron, me desvivo por todos, pero nadie se desvive por mí. Es más fácil atender los líos de los que piden ayuda y olvidar los míos, lo malo, lo malo es que eso no los hace desaparecer, los esconde pero no los desaparece, se acumulan como esa basura bajo el sillón, que se junta día con día y que un día de pronto empieza a desbordarse porque no cabe más. En estos días me he sentido mal de salud y anímicamente, pero yo dale con decir que estoy bien y que no necesito nada. Y repito, eso no es de valientes, es de tontos. Ayer me vi tan mal, y me asusté tanto que necesité de la mano de mamá. Y luego de sus rodillas para llorar y llorar con fuerza, con rabia, de aquella forma que no acostumbro a hacer jamás. Para contarle de mí, de lo que me pasa, de lo que yo quiero, y de aquello a lo que le tengo tanto miedo (sí, tengo algunos miedos estúpidos, y algo maniáticos, pero lucho contra ellos siempre). No me gusta que en casa me vean mal nunca. Tampoco que se note que necesito protección y que soy vulnerable. Tonta de mí. En vez de ser valiente no llorando debiera ser lo suficientemente valiente para llorar y pedir ayuda cuando la necesito. Me ayudo a tener orgullo, a defender lo que siento, a gritarlo, y a perder el miedo.
martes, 20 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

















No hay comentarios:
Publicar un comentario